Convénceme del sueño, Amor.
Porque compartimos la vista al mar
de los dioses libres;
porque conocimos el sabor
de las olas dulces, del sin par
murmullo etéreo que imprimen
nuestras alas al tiempo.
Compruébame que he vivido,
porque mi sangre no lo es,
sino perpetua catástrofe;
porque la brisa te ha sentido
en las insufribles noches del después,
las otras noches.
No hay comentarios:
Publicar un comentario